Casi 2 años después decido retomar el Blog. La ausencia del mismo se debía a varios factores, pero sin excusas regresa con todo. Muchas veces pensé en retomarlo, pero no encontraba ese momento de inspiración, esa luz de brillantez o algún tema que me hiciera meterme a blogger.com para hacer lo que tanto me apasiona: Opinar de forma INTELIGENTE sobre futbol.
(Este artículo lo quería publicar hace un par de semanas pero el trabajo me impidió concluirlo).
Sin más dimes y diretes, comenzamos...
Erase una vez Beto, un personaje mítico, un héroe desconocido (no el que regala chelas en los 7/11), un descifrador de lo indescifrable, una GRAN idea. El pueblo lo buscaba, las televisoras lo encumbraban, inclusive algunos periodistas (André el "pelo de queso Oaxaca" Marín) aseguraban ser los descubridores de Beto.
En Europa se hacían reportajes desde la mítica Grecia. En América se buscaba alguna evidencia de su nacimiento en Territorio Azteca. Beto, el llamado a ser el revolucionario del futbol nacional era sumamente cotizado. Ensalzado por promotores, periodistas y directivos; Beto empezó a cotizarse en lo más alto. Desde México hasta Grecia, pasando por Uruguay e Italia. Todos querían - o por lo menos eso nos decían - a Beto en sus filas.
En 2006, en su momento más alto, supuestos contratos, mal entendidos, un bigotón orgulloso y confundido, entre tantas otras, privaron a Beto de demostrar en territorio Germano que era ese jugador que despuntaría y nos llevaría al 5° partido.
Pero llegó Ego, ese Dios encarnado en hombre. Hizo lo que tenía que hacer. Se comunicó con Beto, se entendieron en ese idioma (contrato$) que nosotros los mortales nunca entenderemos. Juntos fueron a la conquista de América. Beto comprobaba en la cancha lo que leímos 2 años en los periódicos. Beto la rompió en 2007. Suspiramos por lo que podrían hacer los niños maravilla campeones en 2005 junto con Beto. Nos ilusionamos. El 3er lugar era lo de menos, habíamos encontrado al jugador diferente que siempre habíamos soñado.
Estando en la cima Beto cayó. Buscó la gloria lejos de su amada Grecia y fracasó. Sus consejeros nunca le dieron al clavo. Lo único que clavaron fue la carrera del mítico Beto. También el Dios Ego nos apartó de Beijing y de las Olimpiadas en 2008 dando KO al equipo de todos.
Llegó un sueco, de nombre Sven, él le dió oportunidades a Beto. No las supo aprovechar, se distanció del público y retó a los medios que tanto llegaron a suspirar por él. Beto era europeo y nosotros no eramos dignos de su grandeza. Beto se dejo enganchar por los terrrrrribles y amarillistas periodistas mexicanos, a esos sólo les interesa vender la nota. Beto nos necesitaba pero no lo sabía.
Divagando por Inglaterra y Ucrania, Beto parece perdido, extraviado, desentonado. El 2009 fue para él (y para todos) un año horrendo. No encontró el camino en su carrera, pero sobre todo, perdió a sus progenitores en el más duro golpe de su vida.
Hoy es 2010, hoy es una nueva década, hoy los ignorantes se quejan cuando oyen hablar de Beto y sus posibilidades mundialistas. Hoy a mi no me queda duda que Nery Alberto "Beto" Castillo cabe dentro de los 23. Si Aguirre le lleva (y lo llevará), callará muchísimas bocas, y ojala que acabando la conquista de África, Beto triunfe en Europa o donde la experiencia le lleve. Beto MERECE una 2a oportunidad.